sábado, 11 de abril de 2009

Los medios de comunicación y la discapacidad

¡Hola hola! ¿Qué tal? ¿Cómo estáis llevando la Semana Santa? Yo bien, aunque a decir verdad no me atraen demasiado las procesiones y todo eso. Mi hermano y mi padre, en cambio, son asiduos: no se pierden casi ni una.

Bueno, lo primero de todo, que sepáis que seguimos teniendo un grupo de Hermanos. Ya os hablé una vez de ello, ¿os acordáis? Os dije que un grupo de hermanos jóvenes de personas con discapacidad nos reuníamos de vez en cuando en la sede de FEAPS aquí en Talavera (por cierto, que cada vez somos más!). Lo que pasa es que quedamos en que yo no volvería a escribir una crónica de nuestras reuniones, y que, en mi lugar, en cada sesión que tuviéramos, otra hermana nos la escribiría. El caso es que, por los temas de los estudios y tal, Natalia (que es la hermana que lo tenía que escribir) no pudo hacerlo, y ahora estoy esperando que lo escriba y que me lo mande cuanto antes, pero que sepáis que el grupo sigue existiendo.

Hoy os voy a decir un poco lo que pienso del tratamiento de los medios de comunicación hacia las personas con discapacidad. Ya sabéis que la radio, la televisión, e incluso los periódicos, tienen un poder muy grande, que es el de informar y ser un portavoz de la sociedad. Todo el mundo está pendiente de lo que dicen o dejan de decir los medios de comunicación, y ese es un poder tan grande que repercute muchísimo en lo que la gente piensa.
Y claro, en este aspecto hay que tener en cuenta lo que se dice sobre las personas con discapacidad. ¿Vosotros creéis que los medios dan un tratamiento adecuado a este colectivo? ¿Os gusta cómo se habla de personas con autismo, con síndrome de Down o con parálisis cerebral en la televisión, por ejemplo?

Yo os tengo que decir que a mí no me gusta nada de nada. Por muchas razones, que os vengo a contar aquí.
Personalmente, estoy cansado de que los medios de comunicación llamen “discapacitados” a las personas con discapacidad. Creo que son dos conceptos que hay que saber diferenciar bien, porque claro, no es lo mismo la palabra “discapacitado” (alguien que no está capacitado para nada) que “persona con discapacidad” (que tiene una discapacidad específica). ¿Qué pasa? Pues que la gente oye en el informativo la palabra “discapacitado”, y en seguida le viene a la mente gente que no es capaz de nada y que necesita ayuda para todo todo. ¡Y esto no es así! En cambio, si escucharan “persona con discapacidad”, pensarían en una persona corriente que tiene una discapacidad para algo puntual. ¡La diferencia es brutal! Y fijáos, lo único que ha cambiado es una palabra…
Desgraciadamente, son pocos los que usan la expresión correcta. Aunque lo cierto es que cada vez son más. En cualquier caso, la palabra “discapacitado” está mal dicha de todas las maneras.

Luego, otra cosa que me irrita un poco es cuando una persona con discapacidad hace algo asombroso, y en vez de tratarles como héroes, salen en las noticias como si fuesen mascotas que han hecho un truco de circo. ¡Es muy frustrante! Les sacan destacando sólo que tienen discapacidad, y eso sí, siempre con una música bonita de fondo, como si dijesen “¡Anda! Si el pobrecito discapacitado sabe hacer algo!” Es lo peor, de verdad.
Recuerdo una vez, que salió en el telenoticias de Castilla- La Mancha TV, un grupo de personas con discapacidad que, todos juntos, había sido capaz de cruzar a nado el estrecho de Gibraltar. Una hazaña que yo no podría llevar a cabo ni machacándome todos los días en el gimnasio, ni dopándome, ni en un millón de años, ni aunque el esttrecho encogiera… Bueno, pues como os digo, en vez de tratarlo como algo heroico, lo trataron como si mi perro hubiese dado una voltereta sobre sí mismo, igual: música bonita, un par de palabras fáciles (decían que “los discapacitados también son capaces de hacer hazañas”… eso ya lo sabía yo ¬¬), y otra cosa curiosa, siempre sacaban a las personas con discapacidad sonriendo, como si fuesen jodidos perros Chihuahua, igual.
Ah bueno, eso me recuerda a otra cosa. ¿Habéis visto el anuncio de Caja Castilla La Mancha? Si no, os lo cuento: en un momento dado, sale una persona con síndrome de Down, y una voz en off dice “invertimos en sonrisas”. Vale, me parece fenomenal que “inviertan en sonrisas”, pero oye, invertir en discapacidad es también invertir en talento. Y si no se lo creen, es que nunca han visto a una persona con discapacidad desempeñando sus tareas.

También cabe destacar el nulo sentido de la igualdad de los medios de comunicación. Hace poco, y también en la tele de Castilla La Mancha, hablaron del autismo como si fuese una enfermedad. ¡Así, como os lo cuento! Hicieron un reportaje sobre autismo, y la ignorante de la locutora, no hacía más que decir que era una enfermedad, yque los autistas eran enfermos. Vamos, toda una lección de periodismo en estado puro ¬¬. El autismo es un trastorno, no es una enfermedad, y poco tiene que ver con el SIDA o con un cáncer, pero claro, volvemos a lo de antes, la gente oye que “los autistas son enfermos”, y se lo cree.

Evidentemente, hablo de Castilla- La Mancha Televisión porque es lo que más cercano tengo (y donde el menosprecio por las PCDI es más brutal, también es verdad...), pero situaciones así se dan en casi todas las teles.

Aquí os dejo otro ejemplo de "periodismo profesional": llamar a una chica con parálisis cerebral "discapacitada" con todo el morro:




Bueno, el panorama tampoco es tan malo, también hay muchas situaciones en las que los medios sí que tratan correctamente a las personas con discapacidad. Por ejemplo, cuando hablamos de “Nosotros También” o de “Una Cámara En Mi Casa”, pero no tenemos ni tiempo ni espacio para hablar de ello ahora, así que queda para otro día.



Y dale... que no son discapacitados, que sólo tienen una discapacidad (que no es lo mismo)

lunes, 30 de marzo de 2009

Mi hermano, ¡qué orgulloso estoy de él!

¡Hola! ¿Cómo estáis? Yo bien, por fin volvemos a escribir en el blog, antes con los exámenes y demás, no había tiempo para ello. ¡Y total, todo el estudio para nada! Porque me ha quedado una asignatura, y me voy a junio con ella. ¡Menuda lata! Menos mal que en el tercer trimestre no tengo que vivir en Toledo. ¡Qué alivio más grande!

Hoy os voy a contar un poco lo orgulloso que me hace sentir mi hermano a lo largo del día.
Como ya sabéis, en esta sociedad hay mucha gente que cree que una persona con discapacidad es incapaz de hacer nada. Creen que su discapacidad las empequeñece tanto que no son capaces de hacer nada útil, y claro, piensan que nadie se puede sentir orgulloso de ellas. ¡Pues muy mal! Eso es un mentirusco de los gordos, ¡una persona con discapacidad puede dar muchos motivos para el orgullo!

Mi hermano con síndrome de Down es motivo de mi orgullo por muchas cosas. En primer lugar, porque es buena gente. Y esto es algo muy importante. ¡Ya le gustaría a la mayoría ser tan bueno como él! En él no hay maldad, entre otras cosas, porque sabe mucho de injusticias, y la experiencia le ha enseñado que ser bueno y bondadoso es más gratificante y mejor que ser malo y cruel.

Además de eso, resulta que es un tío muy listo. Puede que tenga discapacidad intelectual, pero eso a menudo no tiene que ver con su inteligencia, aunque así dicho quizás parezca un disparate. De hecho, de lo listo que es, me sorprende a menudo.

Es alucinante que, a pesar de su discapacidad, sea capaz de acordarse de los capítulos de Los Simpsons. A lo mejor hace años que no ve un episodio, y cuando lo vuelve a ver es capaz de acordarse de chistes o situaciones de las que ni yo me acordaba... Me pasa a veces que, cuando estamos viendo la serie, él se anticipa a los acontecimientos y dice lo que va a pasar o lo que no.
A mi hermano es que le encantan Los Simpsons, y se ríe un montón con ellos. Puede que muchas veces no sepa de qué va la trama del episodio, o no entienda algunos de los chistes, pero sí que entiende otras cosas (no solo gestos o situaciones, sino también incluso juegos de palabras). Como la vez que Homer sueña con el país del chocolate, o cuando va a la universidad. El caso es que mi hermano se parte de risa, y a mí me encanta que se parta, porque significa que es listo y despierto.

Además, tiene una memoria musical flipante. Esto también me sorprendió mucho: le gusta mucho la música, pero ni por asomo creía que fuese capaz de reconocer canciones que hace años que no escuchaba, como me demostró el verano pasado. En una tarde en que estábamos en casa, le puse vídeos musicales en el YouTube. Y, navegando navegando, acabamos viendo vídeos de canciones de hace 8 o 10 años, de las que ni yo me acordaba... pues bien, él sí se acordaba de ellas, las tarareaba e incluso se acordaba de la música. Me quedé alucinado.

Cuando veo a mi hermano jugando al fútbol también me enorgullezco mucho. Bueno, en realidad me enorgullece verle jugar a él y a todo su equipo. Me encanta ver cómo todos se sobreponen a sus dificultades psíquicas y físicas, y juegan al fútbol y se lo pasan en grande. El otro día, sin ir más lejos, estuvieron en Toledo jugando una liguilla con otros equipos ¡y quedaron segundos! Sólo perdieron un partido, lo cual por otra parte es perfectamente normal porque sus adversarios eran muy buenos.
¡Mi hermano hasta hizo un gol! Yo no pude estar para verlo, pero mi padre sí lo vio y me dijo que fue un golazo. ¡Claro que sí! Mi hermano es un triunfador.

Y encima, es guapísimo el jodío. Miradle cuando era pequeñín. ¿A que dan ganas de comérselo?

jueves, 19 de febrero de 2009

¡Y pensar que todavía siguen pasando cosas así!

¡Hola hola caracola! ¿Qué tal el día?

Yo bueno, hoy he presenciado un hecho en el autobús que me llevaba de vuelta del instituto, aquí en Toledo que creo que tengo que comentar por aquí.

Estaba yo tan tranquilamente sentado mirando el paisaje (el feísimo paisaje de la ciudad de Toledo, por cierto) cuando ha entrado en el autobús un grupo de personas con discapacidad (creo que eran 6, o por ahí), más un par de monitoras. Nada que no haya visto antes... pero sí he tenido la oportunidad de fijarme cómo se trataba a este grupo por parte de los demás viajeros, y tal.

Cuando han entrado las personas con discapacidad, el autobús estaba casi vacío, y bueno, se han desperdigado un poco sentándose en diferentes zonas. Ha habido dos que se han sentado juntos, otros que iban junto con las monitoras, y tal. Pues bien, a medida que han ido entrando más viajeros, he podido ver un par de cosas que me han llamado la atención.

Lo primero es nadie se quería sentar al lado de ellas. ¡Era algo increíble! ¡La gente prefería estar de pie que sentada al lado de personas con discapacidad! Hay que ser muy tonto para preferir estar de pie pudiendo estar sentado. No sé qué frenaba a esta gente a sentarse, igual es simplemente que todos tenían almorranas y les duele apoyar el culo, ¡quién sabe! Pero lo cierto es que nadie se quería poner al lado de estas personas con discapacidad.

Bueno, en realidad no del todo. Ha habido un par de "señoras" que no tenían irritaciones en el culo y sí se han sentado a su lado. Aunque estas "señoras" tienen otro tipo de problemas, y bastante más graves: problemas de sentimientos. Y un poco de coco también, la verdad. Se han puesto a hablar con las personas con discapacidad, y vaya... les han seguido el rollo como si fuesen tontos. Había uno que hablaba de ir al cine, y ahí estaban las señoras, diciéndoles que sí, tratándoles como niños, dándoles la razón para que se callasen. ¡Muy bonito!
Aunque lo peor ha sido cuando una de las "señoras" ha soltado la siguiente "perlaza":
"Habla habla, que no tienes más alegría que hablar".

¿"No tienes más alegría que hablar"? ¿Y esta señora qué leches sabe? ¿Sabe cómo vive? ¿Sabe lo que esta persona hace a lo largo de un día? Pues no, no tiene ni idea, así que no puede hablar de algo de lo que no sabe. Vete tú a saber, igual este "pobrecillo" tiene una vida más plena que la de esta señorona. A lo mejor tiene un trabajo estable, pareja, una casa de la leche e incluso una vida sexual súper sana. ¿Quién sabe? Yo no tengo ni idea, pero está claro que esta señora tampoco. Y también está claro que ya quisiera esa mujer tener el nivel intelectual y sentimental de cualquier persona con discapacidad. ¡Yo creo que hasta hay pirañas con más sentimientos que ella!

martes, 17 de febrero de 2009

Trabajar con discapacidad

Hola!! ¿Qué tal va eso? Yo, sinceramente, un poco cansado; ayer me acosté tarde y claro, hoy pues como que me caigo de sueño.

¿Os acordáis hace tres semanas en Tengo Una Pregunta Para Usted? Sí hombre, que salió Zapatero a hablar de la crisis económica y todo eso. Pues vamos a hablar un poco de eso, ¿os parece? No os preocupéis, que no vamos a hablar de crisis (creo que este es el único blog del mundo en que no se ha tratado ese tema… de momento!), sino de otra cosa importante aunque no tenga que ver con la crisis.

¿Os acordáis de Izaskun? Seguro que sí. Aquella mujer con síndrome de Down que le preguntó al presidente por la inclusión de las personas con discapacidad en el mundo laboral. Zapatero dijo que estaba luchando por la integración de este colectivo, y que incluso iba a incrementar el porcentaje de trabajadores con discapacidad que tiene que haber en la Administración Pública. Aunque lo cierto es que ya hay gente con discapacidad que trabaja en el Congreso, como podéis ver:

http://www.adn.es/politica/20090127/NWS-1352-zapatero-congreso-sindrome-down.html

De momento, ese porcentaje está en el 3%, que bueno, podríamos decir que es un poco insuficiente, ya que en España, el 4,6% de la población activa tiene alguna discapacidad (datos de 2.003). Pero por suerte, y siempre según lo dicho por el presidente del Gobierno, ese porcentaje subirá al 5 en esta legislatura.
¿Vosotros cómo lo veis? ¿Creéis que se cumple la ley en ese aspecto? ¿Que el 3% de la gente que trabaja tiene alguna discapacidad? Hummm… yo lo que sí veo es que hay gente que ve esto como una lacra. “El pobrecillo discapacitado, en su afán por chupar de la teta del Estado, quiere un puesto de trabajo para el que no está capacitado”, seguramente piensan muchos. Claro, esto no sería así si el mundo supiera lo que mola esta gente.

Según el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), a datos de 2.003, solo un 15% de la población con discapacidad en edad de trabajar, trabaja. O sea, que un 85% está parada. ¡Un 85%! Tiene tela, ¿eh? Además, más de una tercera parte de las personas con discapacidad estarían encuadradas dentro del llamado sector secundario del mercado ordinario de trabajo, donde se ubican personas con empleos precarios o parados, y solo un 10% se podrían encuadrar en el llamado sector primario del mercado de trabajo, caracterizado por estabilidad laboral y buenas condiciones trabajo.

Aunque tampoco se puede hablar de falta de ventajas. A parte del valor profesional y humano que puede aportar a un trabajo cualquiera una persona con discapacidad, las ventajas fiscales se cuentan por miles. No me pidáis que os la explique ni que las enumere todas, porque no tengo ni idea de estas cosas, pero por ejemplo te dan dinero o te desgravan por contratar a personas con discapacidad. ¡Algo a tener en cuenta en estos tiempos que corren! Si queréis saber más, seguid este enlace que os dejo:

http://antiguo.cermi.es/documentos/especiales/AE2003/Datos-estadisticos-Espa%C3%B1a-Europa-CCAA.doc


A mí me preocupa un poco que mi hermano se haga mayor y que no encuentre trabajo por unas razones u otras. Me preocupa que le prejuzguen como a un parásito y que no le dejen demostrar lo que vale. Mi hermano ya tiene 18 años, y tarde o temprano tendrá que meter la cabecilla en el mundo laboral. Más les vale que le traten bien, ¡por la cuenta que les trae! Por suerte, hay gente que se preocupa de estas cosas.

lunes, 2 de febrero de 2009

¡Tenemos un grupo de Herman@s!

¡Hola niños y niñas! ¿Qué tal? Yo de lunes, ¡creo que sobran las palabras!

Hoy voy a comentar una cosa que seguro muchos de vosotros sabéis, pero que no deja de ser muy importante para todos. ¡Tenemos un grupo de Hermanos Jóvenes en Talavera! Sí sí, una cosa que, además de ser pionera en Castilla- La Mancha, es muy útil.

Para los que no lo conozcan o no sepan de qué va esto, les diré que cada cierto tiempo nos reunimos en la sede de FEAPS en Talavera unos cuantos hermanos jóvenes de personas con discapacidad (acompañadas de Carlos, un chico que trabaja allí y que es muy majete), para poner en común inquietudes o dudas, ver vídeos o fotos chulas o simplemente para pasar un rato agradable con juegos y talleres.

No somos muchos, vale, pero no importa, porque nos apañamos bien. A la última reunión, que fue el viernes pasado, fuimos 6 hermanos y hermanas (bueno, en realidad cinco hermanas y yo, que soy el único chico), y, como siempre, estuvo muy bien.
Vimos fotos de la última Jornada Comarcal que se celebró en la comarca, que como ya os dije fue en diciembre. También vimos un powerpoint muy chulo sobre discapacidad intelectual que hizo una trabajadora de Toledo que se llama Paola junto a su hermano. ¡Peazo de vídeo, señores! Trataba un poco sobre la forma tan inadecuada en la que la sociedad trata a las personas con discapacidad: tratándolas como bebés, no dándolas capacidad de elección... en fin, tratándolas como si fuesen algo aparte del mundo. Un vídeo genial con unas moralejas y unos dibujos fantásticos. A ver si lo cuelgan en Internet o algo y os paso el enlace. ¡Merece la pena!

También hicimos, por parejas, un pequeño juego: consistía en que uno se tapaba los ojos como si fuera ciego y el otro le hacía de lazarillo guiándole por la sala. Qué experiencia chavales, yo creo que el no ver nada tiene que ser el rollazo más grande de la historia; menos mal que nuestros compañeros nos guiaban, porque si no, seguro que me hubiera chocado con más de una pared y me hubiese roto más de un hueso. Un juego que, además de servir para coger confianza entre nosotros, también nos metía en la piel de una persona con discapacidad, en este caso física.

Descubres cosas super curiosas estando en un grupo de hermanos. Te das cuenta de que hay más gente que vive lo mismo que tú, y que tiene inquietudes parecidas a las tuyas, algo que siempre viene bien. Porque claro, hablar del tema con los amigos, o incluso con la familia, está bien, pero hay veces que por mucho que te esfuerces no te entenderán. ¿Cómo van a entender algo que no viven en su piel? Pues para eso está, entre otras cosas, el grupo de hermanos, para que te des cuenta de que hay gente que también lo vive más o menos como tú. Además, como nuestras edades son muy dispares, mola porque podemos mirar a través de todos los cristales posibles (eso sí, todos somos hermanos y todos jóvenes).

La próxima reunión la tenemos dentro de tres semanas. ¡Ya la estoy esperando!

martes, 27 de enero de 2009

Cine con discapacidad: Hoy, "Forrest Gump"

Ey! ¿Cómo lo lleváis? Yo regulín, un poco así sin ganas, pero bueno.

Hoy vamos a hablar de una película que seguro que todos conocéis. Se trata de "Forrest Gump", una peli protagonizada por Tom Hanks y que fue un gran hit en su día. Tanto es así que ganó ¡6 Oscars! Entre ellos, al de mejor película, mejor dirección y mejor actor. Casi ná.

Bueno, por si no la conocéis, os explico que "Forrest Gump" trata sobre la historia de Forrest Gump (¡qué casualidad!), una persona con discapacidad intelectual que, a fuerza de superación y optimismo, consigue tener una buena vida. Le vemos desde niño, desde que empieza a ir a clase hasta que acaba casándose y teniendo un hijo, pasando por su vida adulta.

Pero claro, no todo es un camino de rosas. Su discapacidad es una barrera continua para todo lo que hace: su vida social, sentimental y la laboral se ve afectada de una u otra manera debido a ello.
Ya es difícil para él ir al colegio, a parte de por tener esa discapacidad intelectual, porque sus compañeros le rechazan porque le ven como un diferente. Tanto es así, que no le ceden sitio en el autobús, se meten con él, le pegan y tal. En medio de este panorama tan desolador, aparece Jenny, una chica que se convierte en seguida en su muy mejor amiga. Y por supuesto, su madre también le apoya y le ayuda a entender las cosas de la vida.

Pese a sus dificultades, Forrest consigue incluso ir a la Universidad. (¡Un crack! ¡Ya me gustaría a mí llegar a su nivel!) Se gradúa, y después se alista en el ejército, donde luego le mandan como soldado a la guerra de Vietnam, donde conoce a Bubba, otra persona con discapacidad, con la que comparte experiencias. En la guerra, Forrest se convierte en héroe al savar la vida de sus compañeros. Aunque el teniente Dan hubiese preferido morir, pero de todas formas Forrest le acaba dando una lección sobre la belleza de la vida.

Al retornar a su casa, se encuentra de nuevo con Jenny. Jenny, que ha vivido una vida más bien oscura, se alegra mucho al ver a su amigo, pero nunca se plantea tener una relación sentimental con él. Pero de todas formas se tienen mucho cariño, y un día hacen el amor. Después de eso, Jenny desaparece de la vida de Forrest, pero al cabo de unos años se reencuentran y ¡sorpresa! ¡Forrest es papá!

Bueno bueno, esta sí que es una peliculaza. Dicen por ahí que refleja la inocencia en una América que está perdiéndola, pero sinceramente a mí eso me da un poquito igual.

Lo que a mí me importa es que dice mucho de las personas con discapacidad. Vale, es un poco flipada que Forrest vaya a la Universidad, sea héroe de guerra, hombre de negocios, y tenga éxito en todo lo que hace, pero también es verdad que refleja una capacidad de superación increíble. El tío triunfa porque él lo vale. Porque es bueno, se esfuerza y sobre todo no se deja vencer por nadie, por muchas trabas que le pongan y por muy duro que sea. Todo un ejemplo para todo el mundo.

También hace un poco hincapié en que una persona con discapacidad puede sentir emocionalmente lo mismo que una persona sin discapacidad. De hecho, Forrest se enamora o se entristece como lo haría cualquiera. ¡Por supuesto! ¡Tener un hijo es igual de hermoso para todos!

Pero yo creo que una de las cosas más guays de la película es esa fantástica reflexión que nos deja: "Tonto es el que hace tonterías". ¡Si es que es así! En realidad, todo se reduce a esa frase. Es más tonto un tío que se tira a las vías del tren para hacerse el machote que un síndrome de down que ha aprendido a contar hasta 15. ¡Pero vamos! ¡De aquí a Pekín!


Tráiler

lunes, 26 de enero de 2009

Cuando yo era peque (III)

Aquí os dejo ahora otro artículo que habla de cuando yo era peque, solo que este lo publicamos en el anterior blog que teníamos. Ahora lo reciclamos para aquellos que no lo hayan leído.

Tener hermanos con discapacidad intelectual es algo que está muy bien, que nos puede aportar un montón de sensaciones y experiencias muy buenas. Pero claro, no hace falta decir que no todo es de color rosa, y hay momentos en los que uno se puede desanimar y no ser quizás demasiado optimista. Y es que este tipo de vivencias no todo el mundo se las toma de igual forma.

Os contaré mi historia :P. Resulta que mi hermano con síndrome de down y yo hace ya tiempo que nos quedamos sin mamá. Ya de por sí es bastante trágico quedarse sin madre, pero la cosa aún es peor cuando se suman algunas circunstancias especiales: en primer lugar, que adorábamos a nuestra madre. En segundo, que cuando ella murió, yo tenía 13 años y mi hermano 10. Imagináos: dos niños en edad de ir a Primaria, afrontando de repente que nunca volverían a ver a ese ser tan querido.

Y en tercero, a ver cómo le explicas a una persona con discapacidad mental que su madre se ha ido de viaje al más allá, cuando ni tú mismo lo puedes entender.

Dejando a un lado los dramas familiares "normales" que uno puede vivir cuando le pasa algo así, había que sumar que mi hermano era discapacitado mental (era y lo sigue siendo, vamos), con todo lo que ello conlleva. Y es que yo al principio no me dí cuenta del sufrimiento extra que tendría que afrontar más adelante debido a ello, pero la muerte de mi madre supuso, indirectamente, la pérdida de la mitad de mi vida social de mi etapa adolescente. Porque alguien tendría que cuidar a mi hermano, y ese alguien, pues tuve que ser yo.

Todo el mundo sabe lo que es tener 13 años, ¿no? Es cuando se empieza a afianzar un grupo de amigos, se empieza a salir por ahí y se empieza a disfrutar de la edad del pavo :P. Empiezas a tener consciencia del mundo que te rodea, comienzas a vivir la calle, y todo ello sin responsabilidades ni preocupaciones de ningún tipo. Vamos, lo que se dice la etapa más perfecta en la vida del ser humano. Pero a mí las circunstancias no me dejaron vivir demasiado esa maravillosa época. Tenía mis amigos, claro, a fin de cuentas, iba al colegio; pero no siempre podía quedar con ellos aunque quisiese. ¿Que un viernes ellos quedaban para ir a jugar al fútbol? Yo tenía que estar con mi hermano. ¿Que iban al cine? Lo mismo. Dolía mucho que te llamaran para ir a la piscina, o a la plaza, y tú simplemente no pudieras.

Lo peor fue, sin duda, al llegar el verano. Mis amigos quedaban y salían todos los días (lo más normal del mundo), pero yo solo podía salir los findes de semana. Los demás días, mientras ellos reían, jugaban y se relacionaban, yo me comía los mocos preparando la merienda a mi hermano. ¡Qué mal! (no penséis que no me gustaba estar con mi hermano, pero yo como chico de mi edad necesitaba estar en la calle todo el día). Encima, tenía una sensación como de estar haciendo trabajos forzados. Si lo hacía bien, no pasaba nada, no me lo agradecían, simplemente cumplía con mi deber; pero si no te apetecía hacerlo, no solo te lo recriminaban, sino que tú mismo pensabas que estabas siendo un egoísta miserable que no pensaba en los demás

Los findes sí que me podía comportar como un chico de mi edad normal, saliendo y pasándolo bien, pero claro, solo eran 2 días, y mis amigos habían estado quedando los 5 días anteriores. Quiero decir, que en esos días en los que yo no estaba, a ellos les había dado tiempo de crear vínculos entre ellos a los que yo ya no podía llegar. A veces, estando incluso con ellos, no sabía de qué estaban hablando, o me encontraba con gente nueva a la que no conocía, y eso, quieras que no, te va alejando.

Aunque lo peor de todo es la certeza de que no va a ser una situación temporal, ni de un año. Sabes que al año siguiente te va a pasar igual, y al siguiente, y quizás por mucho tiempo, dada la condición especial de tu hermano. Y tantos ratos perdidos, no vividos, acaban pasando factura: llega un momento en que te sientes fuera de lugar. Tus amigos hacen nuevos amigos, han vivido demasiadas cosas sin tí, y al final el que no encaja eres tú. A no ser que tus amigos sean realmente buenos, cosa que es muy difícil de encontrar, y más con 15 años.

Pero bueno, como siempre hay que sacar el lado positivo, no todo va a ser malo. También saqué algunas cosas buenas. Este tipo de experiencias son las que te enseñan a pensar más en los demás, y a ser más tolerante.