Hola chicos! ¿Qué tal estáis? ¿Cómo os han ido las ferias? A mí bien, bueno, tampoco he salido demasiado por ahí, no tenía demasiadas ganas; al fin y al cabo, no hay mucha diferencia entre lo que puedes hacer unas ferias y un fin de semana cualquiera. Lo que sí he estado haciendo estos días en un poco lo del Congreso de Familias que se celebrará en junio y al que voy invitado junto con mi hermano, ¡ya os contaré!
El que sí ha salido, y un montón además, ha sido mi hermano. Salía con su padre a bailar, a escuchar música y a montar en los coches de choque, y no veáis cómo se lo ha pasado de bien: a pesar de toda la fiesta que ha tenido (que ha sido mucha, os lo aseguro), el tío no tenía suficiente, y hoy lunes quería volver. La verdad es que Óliver es el alma de cualquier sitio a donde va.
Esto viene al caso porque hoy quiero dar mi opinión sobre su vida social.
Mi hermano no suele salir con sus amigos por ahí: casi siempre que va por ahí, va con su padre. Rara vez va con sus amigos por ahí, y cuando lo hace, es siempre bajo la supervisión de su padre. En las ferias, por ejemplo, se encontraba en las casetas con su amigo López y se ponía a bailar y a hablar con él, pero siempre bajo la supervisión de algún adulto. O cuando va al fútbol sala, también se encuentra con sus colegas y se pone con ellos. Pero nunca ha estado solo en la calle con sus amigos.
Bueno, yo reconozco que es una cosa bastante difícil, porque mi hermano tiene síndrome de Down y no es capaz de tomar algunas decisiones importantes. No sabe manejar bien el dinero, no sabe leer la hora y hay que tener en cuenta todas estas cosas, pero yo creo que no pasaría nada por probar a ver si es capaz de estar con sus amigos él solo.
Yo cuando tenía su edad, salía con mis amigos, iba a sus parcelas, comíamos en pizzerías y todo eso. Y creo que eso es una parte muy importante de la vida de un adolescente como mi hermano. A ver, todo en su justa medida, claro; no le vamos a permitir, por ejemplo, que esté todo un día con sus amigos en la calle, por cuestiones de seguridad y de lógica. Pero una cosa es esa y otra que no tenga vía libre para irse a tomar una hamburguesa con sus amigos si le apetece, cosa que además creo que le encantaría.
Los viernes, cuando mi hermano vuelve del colegio y me cuenta las excursiones que hace con sus colegas a El Corte Inglés o cuando se va a tomar una pizza, se le iluminan los ojos, al igual que a mí también se me iluminaban cuando empecé a ir con los míos. Sé que no son las mismas circunstancias las mías que las suyas, pero todos necesitamos tener vida social. Y pienso que, si no se puede de una manera, se tendrá que hacer de otra, pero mi hermano tiene que ir con sus amigos. Es que ese tipo de cosas son las que dan la vida.
Aunque sea con algún tutor, aunque sea algo muy controlado, aunque tengamos miedo de que algún capullo se meta con él, yo creo que él debe salir con sus amigos, y si no salir, verles como yo veo a los míos. Él no puede estar recluido en casa y aburrido solo por tener síndrome de Down.
Es ley de vida. Salir con su padre está bien, pero no sé, yo creo que no es malo que salga también con sus amigos, a los que quiere mucho.
lunes, 18 de mayo de 2009
martes, 14 de abril de 2009
Grupo de hermanos
¡Ueeeee! ¡Ya tenemos la crónica del grupo de hermanos! Nos la mandan Natalia y Fany, dos de las hermanas. ¡A ver qué os parece!
Hola a tod@s!
Somos dos chicas del grupo de hermanos jóvenes.
Este mes nos ha tocado a nosotras contaros lo que hacemos en el grupo. Para empezar nos vamos presentar, somos Natalia y Fany.
En el grupo somos ocho herman@s: Ana, Gema, Jesús, Fany, María, Maribel, Natalia y Nuria.
Como podéis comprobar solo hay un chico a ver si algún hermano se anima a venir a hacerle compañía!!
Ya nos conocéis a nosotr@s , ahora os vamos a contar qué hacemos en los encuentros.
Quedamos una vez todos los meses, generalmente los viernes.
No os hemos dicho porque estamos aquí: tod@s tenemos un herman@ con discapacidad intelectual, y como es de suponer todas las sesiones giran en torno a este tema, a parte de conocernos entre nosotros.
Para conocer hacemos dinámicas, juegos, y demás cosas…
La última sesión fue la que más nos gustó desde nuestro punto de vista, llegaron dos hermanas nuevas y estuvimos conociéndonos mediante la técnica de la tela de araña.
Referente a la teoría de al discapacidad intelectual, si hay algún herman@ que nos lee y quiere conocerlo más que se anime y venga, le daremos un buen recibimiento. Esto es todo, hasta la próxima que le tocará a otro herman@. Un saludo de Natalia y Fany ¡¡Os esperamos!!
Hola a tod@s!
Somos dos chicas del grupo de hermanos jóvenes.
Este mes nos ha tocado a nosotras contaros lo que hacemos en el grupo. Para empezar nos vamos presentar, somos Natalia y Fany.
En el grupo somos ocho herman@s: Ana, Gema, Jesús, Fany, María, Maribel, Natalia y Nuria.
Como podéis comprobar solo hay un chico a ver si algún hermano se anima a venir a hacerle compañía!!
Ya nos conocéis a nosotr@s , ahora os vamos a contar qué hacemos en los encuentros.
Quedamos una vez todos los meses, generalmente los viernes.
No os hemos dicho porque estamos aquí: tod@s tenemos un herman@ con discapacidad intelectual, y como es de suponer todas las sesiones giran en torno a este tema, a parte de conocernos entre nosotros.
Para conocer hacemos dinámicas, juegos, y demás cosas…
La última sesión fue la que más nos gustó desde nuestro punto de vista, llegaron dos hermanas nuevas y estuvimos conociéndonos mediante la técnica de la tela de araña.
Referente a la teoría de al discapacidad intelectual, si hay algún herman@ que nos lee y quiere conocerlo más que se anime y venga, le daremos un buen recibimiento. Esto es todo, hasta la próxima que le tocará a otro herman@. Un saludo de Natalia y Fany ¡¡Os esperamos!!
sábado, 11 de abril de 2009
Los medios de comunicación y la discapacidad
¡Hola hola! ¿Qué tal? ¿Cómo estáis llevando la Semana Santa? Yo bien, aunque a decir verdad no me atraen demasiado las procesiones y todo eso. Mi hermano y mi padre, en cambio, son asiduos: no se pierden casi ni una.
Bueno, lo primero de todo, que sepáis que seguimos teniendo un grupo de Hermanos. Ya os hablé una vez de ello, ¿os acordáis? Os dije que un grupo de hermanos jóvenes de personas con discapacidad nos reuníamos de vez en cuando en la sede de FEAPS aquí en Talavera (por cierto, que cada vez somos más!). Lo que pasa es que quedamos en que yo no volvería a escribir una crónica de nuestras reuniones, y que, en mi lugar, en cada sesión que tuviéramos, otra hermana nos la escribiría. El caso es que, por los temas de los estudios y tal, Natalia (que es la hermana que lo tenía que escribir) no pudo hacerlo, y ahora estoy esperando que lo escriba y que me lo mande cuanto antes, pero que sepáis que el grupo sigue existiendo.
Hoy os voy a decir un poco lo que pienso del tratamiento de los medios de comunicación hacia las personas con discapacidad. Ya sabéis que la radio, la televisión, e incluso los periódicos, tienen un poder muy grande, que es el de informar y ser un portavoz de la sociedad. Todo el mundo está pendiente de lo que dicen o dejan de decir los medios de comunicación, y ese es un poder tan grande que repercute muchísimo en lo que la gente piensa.
Y claro, en este aspecto hay que tener en cuenta lo que se dice sobre las personas con discapacidad. ¿Vosotros creéis que los medios dan un tratamiento adecuado a este colectivo? ¿Os gusta cómo se habla de personas con autismo, con síndrome de Down o con parálisis cerebral en la televisión, por ejemplo?
Yo os tengo que decir que a mí no me gusta nada de nada. Por muchas razones, que os vengo a contar aquí.
Personalmente, estoy cansado de que los medios de comunicación llamen “discapacitados” a las personas con discapacidad. Creo que son dos conceptos que hay que saber diferenciar bien, porque claro, no es lo mismo la palabra “discapacitado” (alguien que no está capacitado para nada) que “persona con discapacidad” (que tiene una discapacidad específica). ¿Qué pasa? Pues que la gente oye en el informativo la palabra “discapacitado”, y en seguida le viene a la mente gente que no es capaz de nada y que necesita ayuda para todo todo. ¡Y esto no es así! En cambio, si escucharan “persona con discapacidad”, pensarían en una persona corriente que tiene una discapacidad para algo puntual. ¡La diferencia es brutal! Y fijáos, lo único que ha cambiado es una palabra…
Desgraciadamente, son pocos los que usan la expresión correcta. Aunque lo cierto es que cada vez son más. En cualquier caso, la palabra “discapacitado” está mal dicha de todas las maneras.
Luego, otra cosa que me irrita un poco es cuando una persona con discapacidad hace algo asombroso, y en vez de tratarles como héroes, salen en las noticias como si fuesen mascotas que han hecho un truco de circo. ¡Es muy frustrante! Les sacan destacando sólo que tienen discapacidad, y eso sí, siempre con una música bonita de fondo, como si dijesen “¡Anda! Si el pobrecito discapacitado sabe hacer algo!” Es lo peor, de verdad.
Recuerdo una vez, que salió en el telenoticias de Castilla- La Mancha TV, un grupo de personas con discapacidad que, todos juntos, había sido capaz de cruzar a nado el estrecho de Gibraltar. Una hazaña que yo no podría llevar a cabo ni machacándome todos los días en el gimnasio, ni dopándome, ni en un millón de años, ni aunque el esttrecho encogiera… Bueno, pues como os digo, en vez de tratarlo como algo heroico, lo trataron como si mi perro hubiese dado una voltereta sobre sí mismo, igual: música bonita, un par de palabras fáciles (decían que “los discapacitados también son capaces de hacer hazañas”… eso ya lo sabía yo ¬¬), y otra cosa curiosa, siempre sacaban a las personas con discapacidad sonriendo, como si fuesen jodidos perros Chihuahua, igual.
Ah bueno, eso me recuerda a otra cosa. ¿Habéis visto el anuncio de Caja Castilla La Mancha? Si no, os lo cuento: en un momento dado, sale una persona con síndrome de Down, y una voz en off dice “invertimos en sonrisas”. Vale, me parece fenomenal que “inviertan en sonrisas”, pero oye, invertir en discapacidad es también invertir en talento. Y si no se lo creen, es que nunca han visto a una persona con discapacidad desempeñando sus tareas.
También cabe destacar el nulo sentido de la igualdad de los medios de comunicación. Hace poco, y también en la tele de Castilla La Mancha, hablaron del autismo como si fuese una enfermedad. ¡Así, como os lo cuento! Hicieron un reportaje sobre autismo, y la ignorante de la locutora, no hacía más que decir que era una enfermedad, yque los autistas eran enfermos. Vamos, toda una lección de periodismo en estado puro ¬¬. El autismo es un trastorno, no es una enfermedad, y poco tiene que ver con el SIDA o con un cáncer, pero claro, volvemos a lo de antes, la gente oye que “los autistas son enfermos”, y se lo cree.
Bueno, lo primero de todo, que sepáis que seguimos teniendo un grupo de Hermanos. Ya os hablé una vez de ello, ¿os acordáis? Os dije que un grupo de hermanos jóvenes de personas con discapacidad nos reuníamos de vez en cuando en la sede de FEAPS aquí en Talavera (por cierto, que cada vez somos más!). Lo que pasa es que quedamos en que yo no volvería a escribir una crónica de nuestras reuniones, y que, en mi lugar, en cada sesión que tuviéramos, otra hermana nos la escribiría. El caso es que, por los temas de los estudios y tal, Natalia (que es la hermana que lo tenía que escribir) no pudo hacerlo, y ahora estoy esperando que lo escriba y que me lo mande cuanto antes, pero que sepáis que el grupo sigue existiendo.
Hoy os voy a decir un poco lo que pienso del tratamiento de los medios de comunicación hacia las personas con discapacidad. Ya sabéis que la radio, la televisión, e incluso los periódicos, tienen un poder muy grande, que es el de informar y ser un portavoz de la sociedad. Todo el mundo está pendiente de lo que dicen o dejan de decir los medios de comunicación, y ese es un poder tan grande que repercute muchísimo en lo que la gente piensa.
Y claro, en este aspecto hay que tener en cuenta lo que se dice sobre las personas con discapacidad. ¿Vosotros creéis que los medios dan un tratamiento adecuado a este colectivo? ¿Os gusta cómo se habla de personas con autismo, con síndrome de Down o con parálisis cerebral en la televisión, por ejemplo?
Yo os tengo que decir que a mí no me gusta nada de nada. Por muchas razones, que os vengo a contar aquí.
Personalmente, estoy cansado de que los medios de comunicación llamen “discapacitados” a las personas con discapacidad. Creo que son dos conceptos que hay que saber diferenciar bien, porque claro, no es lo mismo la palabra “discapacitado” (alguien que no está capacitado para nada) que “persona con discapacidad” (que tiene una discapacidad específica). ¿Qué pasa? Pues que la gente oye en el informativo la palabra “discapacitado”, y en seguida le viene a la mente gente que no es capaz de nada y que necesita ayuda para todo todo. ¡Y esto no es así! En cambio, si escucharan “persona con discapacidad”, pensarían en una persona corriente que tiene una discapacidad para algo puntual. ¡La diferencia es brutal! Y fijáos, lo único que ha cambiado es una palabra…
Desgraciadamente, son pocos los que usan la expresión correcta. Aunque lo cierto es que cada vez son más. En cualquier caso, la palabra “discapacitado” está mal dicha de todas las maneras.
Luego, otra cosa que me irrita un poco es cuando una persona con discapacidad hace algo asombroso, y en vez de tratarles como héroes, salen en las noticias como si fuesen mascotas que han hecho un truco de circo. ¡Es muy frustrante! Les sacan destacando sólo que tienen discapacidad, y eso sí, siempre con una música bonita de fondo, como si dijesen “¡Anda! Si el pobrecito discapacitado sabe hacer algo!” Es lo peor, de verdad.
Recuerdo una vez, que salió en el telenoticias de Castilla- La Mancha TV, un grupo de personas con discapacidad que, todos juntos, había sido capaz de cruzar a nado el estrecho de Gibraltar. Una hazaña que yo no podría llevar a cabo ni machacándome todos los días en el gimnasio, ni dopándome, ni en un millón de años, ni aunque el esttrecho encogiera… Bueno, pues como os digo, en vez de tratarlo como algo heroico, lo trataron como si mi perro hubiese dado una voltereta sobre sí mismo, igual: música bonita, un par de palabras fáciles (decían que “los discapacitados también son capaces de hacer hazañas”… eso ya lo sabía yo ¬¬), y otra cosa curiosa, siempre sacaban a las personas con discapacidad sonriendo, como si fuesen jodidos perros Chihuahua, igual.
Ah bueno, eso me recuerda a otra cosa. ¿Habéis visto el anuncio de Caja Castilla La Mancha? Si no, os lo cuento: en un momento dado, sale una persona con síndrome de Down, y una voz en off dice “invertimos en sonrisas”. Vale, me parece fenomenal que “inviertan en sonrisas”, pero oye, invertir en discapacidad es también invertir en talento. Y si no se lo creen, es que nunca han visto a una persona con discapacidad desempeñando sus tareas.
También cabe destacar el nulo sentido de la igualdad de los medios de comunicación. Hace poco, y también en la tele de Castilla La Mancha, hablaron del autismo como si fuese una enfermedad. ¡Así, como os lo cuento! Hicieron un reportaje sobre autismo, y la ignorante de la locutora, no hacía más que decir que era una enfermedad, yque los autistas eran enfermos. Vamos, toda una lección de periodismo en estado puro ¬¬. El autismo es un trastorno, no es una enfermedad, y poco tiene que ver con el SIDA o con un cáncer, pero claro, volvemos a lo de antes, la gente oye que “los autistas son enfermos”, y se lo cree.
Evidentemente, hablo de Castilla- La Mancha Televisión porque es lo que más cercano tengo (y donde el menosprecio por las PCDI es más brutal, también es verdad...), pero situaciones así se dan en casi todas las teles.
Aquí os dejo otro ejemplo de "periodismo profesional": llamar a una chica con parálisis cerebral "discapacitada" con todo el morro:

Bueno, el panorama tampoco es tan malo, también hay muchas situaciones en las que los medios sí que tratan correctamente a las personas con discapacidad. Por ejemplo, cuando hablamos de “Nosotros También” o de “Una Cámara En Mi Casa”, pero no tenemos ni tiempo ni espacio para hablar de ello ahora, así que queda para otro día.
Y dale... que no son discapacitados, que sólo tienen una discapacidad (que no es lo mismo)
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grupo de hermanos,
medios de comunicación
lunes, 30 de marzo de 2009
Mi hermano, ¡qué orgulloso estoy de él!
¡Hola! ¿Cómo estáis? Yo bien, por fin volvemos a escribir en el blog, antes con los exámenes y demás, no había tiempo para ello. ¡Y total, todo el estudio para nada! Porque me ha quedado una asignatura, y me voy a junio con ella. ¡Menuda lata! Menos mal que en el tercer trimestre no tengo que vivir en Toledo. ¡Qué alivio más grande!
Hoy os voy a contar un poco lo orgulloso que me hace sentir mi hermano a lo largo del día.
Como ya sabéis, en esta sociedad hay mucha gente que cree que una persona con discapacidad es incapaz de hacer nada. Creen que su discapacidad las empequeñece tanto que no son capaces de hacer nada útil, y claro, piensan que nadie se puede sentir orgulloso de ellas. ¡Pues muy mal! Eso es un mentirusco de los gordos, ¡una persona con discapacidad puede dar muchos motivos para el orgullo!
Mi hermano con síndrome de Down es motivo de mi orgullo por muchas cosas. En primer lugar, porque es buena gente. Y esto es algo muy importante. ¡Ya le gustaría a la mayoría ser tan bueno como él! En él no hay maldad, entre otras cosas, porque sabe mucho de injusticias, y la experiencia le ha enseñado que ser bueno y bondadoso es más gratificante y mejor que ser malo y cruel.
Además de eso, resulta que es un tío muy listo. Puede que tenga discapacidad intelectual, pero eso a menudo no tiene que ver con su inteligencia, aunque así dicho quizás parezca un disparate. De hecho, de lo listo que es, me sorprende a menudo.
Es alucinante que, a pesar de su discapacidad, sea capaz de acordarse de los capítulos de Los Simpsons. A lo mejor hace años que no ve un episodio, y cuando lo vuelve a ver es capaz de acordarse de chistes o situaciones de las que ni yo me acordaba... Me pasa a veces que, cuando estamos viendo la serie, él se anticipa a los acontecimientos y dice lo que va a pasar o lo que no.
A mi hermano es que le encantan Los Simpsons, y se ríe un montón con ellos. Puede que muchas veces no sepa de qué va la trama del episodio, o no entienda algunos de los chistes, pero sí que entiende otras cosas (no solo gestos o situaciones, sino también incluso juegos de palabras). Como la vez que Homer sueña con el país del chocolate, o cuando va a la universidad. El caso es que mi hermano se parte de risa, y a mí me encanta que se parta, porque significa que es listo y despierto.
Además, tiene una memoria musical flipante. Esto también me sorprendió mucho: le gusta mucho la música, pero ni por asomo creía que fuese capaz de reconocer canciones que hace años que no escuchaba, como me demostró el verano pasado. En una tarde en que estábamos en casa, le puse vídeos musicales en el YouTube. Y, navegando navegando, acabamos viendo vídeos de canciones de hace 8 o 10 años, de las que ni yo me acordaba... pues bien, él sí se acordaba de ellas, las tarareaba e incluso se acordaba de la música. Me quedé alucinado.
Cuando veo a mi hermano jugando al fútbol también me enorgullezco mucho. Bueno, en realidad me enorgullece verle jugar a él y a todo su equipo. Me encanta ver cómo todos se sobreponen a sus dificultades psíquicas y físicas, y juegan al fútbol y se lo pasan en grande. El otro día, sin ir más lejos, estuvieron en Toledo jugando una liguilla con otros equipos ¡y quedaron segundos! Sólo perdieron un partido, lo cual por otra parte es perfectamente normal porque sus adversarios eran muy buenos.
¡Mi hermano hasta hizo un gol! Yo no pude estar para verlo, pero mi padre sí lo vio y me dijo que fue un golazo. ¡Claro que sí! Mi hermano es un triunfador.

Hoy os voy a contar un poco lo orgulloso que me hace sentir mi hermano a lo largo del día.
Como ya sabéis, en esta sociedad hay mucha gente que cree que una persona con discapacidad es incapaz de hacer nada. Creen que su discapacidad las empequeñece tanto que no son capaces de hacer nada útil, y claro, piensan que nadie se puede sentir orgulloso de ellas. ¡Pues muy mal! Eso es un mentirusco de los gordos, ¡una persona con discapacidad puede dar muchos motivos para el orgullo!
Mi hermano con síndrome de Down es motivo de mi orgullo por muchas cosas. En primer lugar, porque es buena gente. Y esto es algo muy importante. ¡Ya le gustaría a la mayoría ser tan bueno como él! En él no hay maldad, entre otras cosas, porque sabe mucho de injusticias, y la experiencia le ha enseñado que ser bueno y bondadoso es más gratificante y mejor que ser malo y cruel.
Además de eso, resulta que es un tío muy listo. Puede que tenga discapacidad intelectual, pero eso a menudo no tiene que ver con su inteligencia, aunque así dicho quizás parezca un disparate. De hecho, de lo listo que es, me sorprende a menudo.
Es alucinante que, a pesar de su discapacidad, sea capaz de acordarse de los capítulos de Los Simpsons. A lo mejor hace años que no ve un episodio, y cuando lo vuelve a ver es capaz de acordarse de chistes o situaciones de las que ni yo me acordaba... Me pasa a veces que, cuando estamos viendo la serie, él se anticipa a los acontecimientos y dice lo que va a pasar o lo que no.
A mi hermano es que le encantan Los Simpsons, y se ríe un montón con ellos. Puede que muchas veces no sepa de qué va la trama del episodio, o no entienda algunos de los chistes, pero sí que entiende otras cosas (no solo gestos o situaciones, sino también incluso juegos de palabras). Como la vez que Homer sueña con el país del chocolate, o cuando va a la universidad. El caso es que mi hermano se parte de risa, y a mí me encanta que se parta, porque significa que es listo y despierto.
Además, tiene una memoria musical flipante. Esto también me sorprendió mucho: le gusta mucho la música, pero ni por asomo creía que fuese capaz de reconocer canciones que hace años que no escuchaba, como me demostró el verano pasado. En una tarde en que estábamos en casa, le puse vídeos musicales en el YouTube. Y, navegando navegando, acabamos viendo vídeos de canciones de hace 8 o 10 años, de las que ni yo me acordaba... pues bien, él sí se acordaba de ellas, las tarareaba e incluso se acordaba de la música. Me quedé alucinado.
Cuando veo a mi hermano jugando al fútbol también me enorgullezco mucho. Bueno, en realidad me enorgullece verle jugar a él y a todo su equipo. Me encanta ver cómo todos se sobreponen a sus dificultades psíquicas y físicas, y juegan al fútbol y se lo pasan en grande. El otro día, sin ir más lejos, estuvieron en Toledo jugando una liguilla con otros equipos ¡y quedaron segundos! Sólo perdieron un partido, lo cual por otra parte es perfectamente normal porque sus adversarios eran muy buenos.
¡Mi hermano hasta hizo un gol! Yo no pude estar para verlo, pero mi padre sí lo vio y me dijo que fue un golazo. ¡Claro que sí! Mi hermano es un triunfador.
Y encima, es guapísimo el jodío. Miradle cuando era pequeñín. ¿A que dan ganas de comérselo?
jueves, 19 de febrero de 2009
¡Y pensar que todavía siguen pasando cosas así!
¡Hola hola caracola! ¿Qué tal el día?
Yo bueno, hoy he presenciado un hecho en el autobús que me llevaba de vuelta del instituto, aquí en Toledo que creo que tengo que comentar por aquí.
Estaba yo tan tranquilamente sentado mirando el paisaje (el feísimo paisaje de la ciudad de Toledo, por cierto) cuando ha entrado en el autobús un grupo de personas con discapacidad (creo que eran 6, o por ahí), más un par de monitoras. Nada que no haya visto antes... pero sí he tenido la oportunidad de fijarme cómo se trataba a este grupo por parte de los demás viajeros, y tal.
Cuando han entrado las personas con discapacidad, el autobús estaba casi vacío, y bueno, se han desperdigado un poco sentándose en diferentes zonas. Ha habido dos que se han sentado juntos, otros que iban junto con las monitoras, y tal. Pues bien, a medida que han ido entrando más viajeros, he podido ver un par de cosas que me han llamado la atención.
Lo primero es nadie se quería sentar al lado de ellas. ¡Era algo increíble! ¡La gente prefería estar de pie que sentada al lado de personas con discapacidad! Hay que ser muy tonto para preferir estar de pie pudiendo estar sentado. No sé qué frenaba a esta gente a sentarse, igual es simplemente que todos tenían almorranas y les duele apoyar el culo, ¡quién sabe! Pero lo cierto es que nadie se quería poner al lado de estas personas con discapacidad.
Bueno, en realidad no del todo. Ha habido un par de "señoras" que no tenían irritaciones en el culo y sí se han sentado a su lado. Aunque estas "señoras" tienen otro tipo de problemas, y bastante más graves: problemas de sentimientos. Y un poco de coco también, la verdad. Se han puesto a hablar con las personas con discapacidad, y vaya... les han seguido el rollo como si fuesen tontos. Había uno que hablaba de ir al cine, y ahí estaban las señoras, diciéndoles que sí, tratándoles como niños, dándoles la razón para que se callasen. ¡Muy bonito!
Aunque lo peor ha sido cuando una de las "señoras" ha soltado la siguiente "perlaza":
"Habla habla, que no tienes más alegría que hablar".
¿"No tienes más alegría que hablar"? ¿Y esta señora qué leches sabe? ¿Sabe cómo vive? ¿Sabe lo que esta persona hace a lo largo de un día? Pues no, no tiene ni idea, así que no puede hablar de algo de lo que no sabe. Vete tú a saber, igual este "pobrecillo" tiene una vida más plena que la de esta señorona. A lo mejor tiene un trabajo estable, pareja, una casa de la leche e incluso una vida sexual súper sana. ¿Quién sabe? Yo no tengo ni idea, pero está claro que esta señora tampoco. Y también está claro que ya quisiera esa mujer tener el nivel intelectual y sentimental de cualquier persona con discapacidad. ¡Yo creo que hasta hay pirañas con más sentimientos que ella!
Yo bueno, hoy he presenciado un hecho en el autobús que me llevaba de vuelta del instituto, aquí en Toledo que creo que tengo que comentar por aquí.
Estaba yo tan tranquilamente sentado mirando el paisaje (el feísimo paisaje de la ciudad de Toledo, por cierto) cuando ha entrado en el autobús un grupo de personas con discapacidad (creo que eran 6, o por ahí), más un par de monitoras. Nada que no haya visto antes... pero sí he tenido la oportunidad de fijarme cómo se trataba a este grupo por parte de los demás viajeros, y tal.
Cuando han entrado las personas con discapacidad, el autobús estaba casi vacío, y bueno, se han desperdigado un poco sentándose en diferentes zonas. Ha habido dos que se han sentado juntos, otros que iban junto con las monitoras, y tal. Pues bien, a medida que han ido entrando más viajeros, he podido ver un par de cosas que me han llamado la atención.
Lo primero es nadie se quería sentar al lado de ellas. ¡Era algo increíble! ¡La gente prefería estar de pie que sentada al lado de personas con discapacidad! Hay que ser muy tonto para preferir estar de pie pudiendo estar sentado. No sé qué frenaba a esta gente a sentarse, igual es simplemente que todos tenían almorranas y les duele apoyar el culo, ¡quién sabe! Pero lo cierto es que nadie se quería poner al lado de estas personas con discapacidad.
Bueno, en realidad no del todo. Ha habido un par de "señoras" que no tenían irritaciones en el culo y sí se han sentado a su lado. Aunque estas "señoras" tienen otro tipo de problemas, y bastante más graves: problemas de sentimientos. Y un poco de coco también, la verdad. Se han puesto a hablar con las personas con discapacidad, y vaya... les han seguido el rollo como si fuesen tontos. Había uno que hablaba de ir al cine, y ahí estaban las señoras, diciéndoles que sí, tratándoles como niños, dándoles la razón para que se callasen. ¡Muy bonito!
Aunque lo peor ha sido cuando una de las "señoras" ha soltado la siguiente "perlaza":
"Habla habla, que no tienes más alegría que hablar".
¿"No tienes más alegría que hablar"? ¿Y esta señora qué leches sabe? ¿Sabe cómo vive? ¿Sabe lo que esta persona hace a lo largo de un día? Pues no, no tiene ni idea, así que no puede hablar de algo de lo que no sabe. Vete tú a saber, igual este "pobrecillo" tiene una vida más plena que la de esta señorona. A lo mejor tiene un trabajo estable, pareja, una casa de la leche e incluso una vida sexual súper sana. ¿Quién sabe? Yo no tengo ni idea, pero está claro que esta señora tampoco. Y también está claro que ya quisiera esa mujer tener el nivel intelectual y sentimental de cualquier persona con discapacidad. ¡Yo creo que hasta hay pirañas con más sentimientos que ella!
martes, 17 de febrero de 2009
Trabajar con discapacidad
Hola!! ¿Qué tal va eso? Yo, sinceramente, un poco cansado; ayer me acosté tarde y claro, hoy pues como que me caigo de sueño.
¿Os acordáis hace tres semanas en Tengo Una Pregunta Para Usted? Sí hombre, que salió Zapatero a hablar de la crisis económica y todo eso. Pues vamos a hablar un poco de eso, ¿os parece? No os preocupéis, que no vamos a hablar de crisis (creo que este es el único blog del mundo en que no se ha tratado ese tema… de momento!), sino de otra cosa importante aunque no tenga que ver con la crisis.
¿Os acordáis de Izaskun? Seguro que sí. Aquella mujer con síndrome de Down que le preguntó al presidente por la inclusión de las personas con discapacidad en el mundo laboral. Zapatero dijo que estaba luchando por la integración de este colectivo, y que incluso iba a incrementar el porcentaje de trabajadores con discapacidad que tiene que haber en la Administración Pública. Aunque lo cierto es que ya hay gente con discapacidad que trabaja en el Congreso, como podéis ver:
http://www.adn.es/politica/20090127/NWS-1352-zapatero-congreso-sindrome-down.html
De momento, ese porcentaje está en el 3%, que bueno, podríamos decir que es un poco insuficiente, ya que en España, el 4,6% de la población activa tiene alguna discapacidad (datos de 2.003). Pero por suerte, y siempre según lo dicho por el presidente del Gobierno, ese porcentaje subirá al 5 en esta legislatura.
¿Vosotros cómo lo veis? ¿Creéis que se cumple la ley en ese aspecto? ¿Que el 3% de la gente que trabaja tiene alguna discapacidad? Hummm… yo lo que sí veo es que hay gente que ve esto como una lacra. “El pobrecillo discapacitado, en su afán por chupar de la teta del Estado, quiere un puesto de trabajo para el que no está capacitado”, seguramente piensan muchos. Claro, esto no sería así si el mundo supiera lo que mola esta gente.
Según el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), a datos de 2.003, solo un 15% de la población con discapacidad en edad de trabajar, trabaja. O sea, que un 85% está parada. ¡Un 85%! Tiene tela, ¿eh? Además, más de una tercera parte de las personas con discapacidad estarían encuadradas dentro del llamado sector secundario del mercado ordinario de trabajo, donde se ubican personas con empleos precarios o parados, y solo un 10% se podrían encuadrar en el llamado sector primario del mercado de trabajo, caracterizado por estabilidad laboral y buenas condiciones trabajo.
Aunque tampoco se puede hablar de falta de ventajas. A parte del valor profesional y humano que puede aportar a un trabajo cualquiera una persona con discapacidad, las ventajas fiscales se cuentan por miles. No me pidáis que os la explique ni que las enumere todas, porque no tengo ni idea de estas cosas, pero por ejemplo te dan dinero o te desgravan por contratar a personas con discapacidad. ¡Algo a tener en cuenta en estos tiempos que corren! Si queréis saber más, seguid este enlace que os dejo:
http://antiguo.cermi.es/documentos/especiales/AE2003/Datos-estadisticos-Espa%C3%B1a-Europa-CCAA.doc
A mí me preocupa un poco que mi hermano se haga mayor y que no encuentre trabajo por unas razones u otras. Me preocupa que le prejuzguen como a un parásito y que no le dejen demostrar lo que vale. Mi hermano ya tiene 18 años, y tarde o temprano tendrá que meter la cabecilla en el mundo laboral. Más les vale que le traten bien, ¡por la cuenta que les trae! Por suerte, hay gente que se preocupa de estas cosas.
¿Os acordáis hace tres semanas en Tengo Una Pregunta Para Usted? Sí hombre, que salió Zapatero a hablar de la crisis económica y todo eso. Pues vamos a hablar un poco de eso, ¿os parece? No os preocupéis, que no vamos a hablar de crisis (creo que este es el único blog del mundo en que no se ha tratado ese tema… de momento!), sino de otra cosa importante aunque no tenga que ver con la crisis.
¿Os acordáis de Izaskun? Seguro que sí. Aquella mujer con síndrome de Down que le preguntó al presidente por la inclusión de las personas con discapacidad en el mundo laboral. Zapatero dijo que estaba luchando por la integración de este colectivo, y que incluso iba a incrementar el porcentaje de trabajadores con discapacidad que tiene que haber en la Administración Pública. Aunque lo cierto es que ya hay gente con discapacidad que trabaja en el Congreso, como podéis ver:
http://www.adn.es/politica/20090127/NWS-1352-zapatero-congreso-sindrome-down.html
De momento, ese porcentaje está en el 3%, que bueno, podríamos decir que es un poco insuficiente, ya que en España, el 4,6% de la población activa tiene alguna discapacidad (datos de 2.003). Pero por suerte, y siempre según lo dicho por el presidente del Gobierno, ese porcentaje subirá al 5 en esta legislatura.
¿Vosotros cómo lo veis? ¿Creéis que se cumple la ley en ese aspecto? ¿Que el 3% de la gente que trabaja tiene alguna discapacidad? Hummm… yo lo que sí veo es que hay gente que ve esto como una lacra. “El pobrecillo discapacitado, en su afán por chupar de la teta del Estado, quiere un puesto de trabajo para el que no está capacitado”, seguramente piensan muchos. Claro, esto no sería así si el mundo supiera lo que mola esta gente.
Según el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), a datos de 2.003, solo un 15% de la población con discapacidad en edad de trabajar, trabaja. O sea, que un 85% está parada. ¡Un 85%! Tiene tela, ¿eh? Además, más de una tercera parte de las personas con discapacidad estarían encuadradas dentro del llamado sector secundario del mercado ordinario de trabajo, donde se ubican personas con empleos precarios o parados, y solo un 10% se podrían encuadrar en el llamado sector primario del mercado de trabajo, caracterizado por estabilidad laboral y buenas condiciones trabajo.
Aunque tampoco se puede hablar de falta de ventajas. A parte del valor profesional y humano que puede aportar a un trabajo cualquiera una persona con discapacidad, las ventajas fiscales se cuentan por miles. No me pidáis que os la explique ni que las enumere todas, porque no tengo ni idea de estas cosas, pero por ejemplo te dan dinero o te desgravan por contratar a personas con discapacidad. ¡Algo a tener en cuenta en estos tiempos que corren! Si queréis saber más, seguid este enlace que os dejo:
http://antiguo.cermi.es/documentos/especiales/AE2003/Datos-estadisticos-Espa%C3%B1a-Europa-CCAA.doc
A mí me preocupa un poco que mi hermano se haga mayor y que no encuentre trabajo por unas razones u otras. Me preocupa que le prejuzguen como a un parásito y que no le dejen demostrar lo que vale. Mi hermano ya tiene 18 años, y tarde o temprano tendrá que meter la cabecilla en el mundo laboral. Más les vale que le traten bien, ¡por la cuenta que les trae! Por suerte, hay gente que se preocupa de estas cosas.
lunes, 2 de febrero de 2009
¡Tenemos un grupo de Herman@s!
¡Hola niños y niñas! ¿Qué tal? Yo de lunes, ¡creo que sobran las palabras!
Hoy voy a comentar una cosa que seguro muchos de vosotros sabéis, pero que no deja de ser muy importante para todos. ¡Tenemos un grupo de Hermanos Jóvenes en Talavera! Sí sí, una cosa que, además de ser pionera en Castilla- La Mancha, es muy útil.
Para los que no lo conozcan o no sepan de qué va esto, les diré que cada cierto tiempo nos reunimos en la sede de FEAPS en Talavera unos cuantos hermanos jóvenes de personas con discapacidad (acompañadas de Carlos, un chico que trabaja allí y que es muy majete), para poner en común inquietudes o dudas, ver vídeos o fotos chulas o simplemente para pasar un rato agradable con juegos y talleres.
No somos muchos, vale, pero no importa, porque nos apañamos bien. A la última reunión, que fue el viernes pasado, fuimos 6 hermanos y hermanas (bueno, en realidad cinco hermanas y yo, que soy el único chico), y, como siempre, estuvo muy bien.
Vimos fotos de la última Jornada Comarcal que se celebró en la comarca, que como ya os dije fue en diciembre. También vimos un powerpoint muy chulo sobre discapacidad intelectual que hizo una trabajadora de Toledo que se llama Paola junto a su hermano. ¡Peazo de vídeo, señores! Trataba un poco sobre la forma tan inadecuada en la que la sociedad trata a las personas con discapacidad: tratándolas como bebés, no dándolas capacidad de elección... en fin, tratándolas como si fuesen algo aparte del mundo. Un vídeo genial con unas moralejas y unos dibujos fantásticos. A ver si lo cuelgan en Internet o algo y os paso el enlace. ¡Merece la pena!
También hicimos, por parejas, un pequeño juego: consistía en que uno se tapaba los ojos como si fuera ciego y el otro le hacía de lazarillo guiándole por la sala. Qué experiencia chavales, yo creo que el no ver nada tiene que ser el rollazo más grande de la historia; menos mal que nuestros compañeros nos guiaban, porque si no, seguro que me hubiera chocado con más de una pared y me hubiese roto más de un hueso. Un juego que, además de servir para coger confianza entre nosotros, también nos metía en la piel de una persona con discapacidad, en este caso física.
Descubres cosas super curiosas estando en un grupo de hermanos. Te das cuenta de que hay más gente que vive lo mismo que tú, y que tiene inquietudes parecidas a las tuyas, algo que siempre viene bien. Porque claro, hablar del tema con los amigos, o incluso con la familia, está bien, pero hay veces que por mucho que te esfuerces no te entenderán. ¿Cómo van a entender algo que no viven en su piel? Pues para eso está, entre otras cosas, el grupo de hermanos, para que te des cuenta de que hay gente que también lo vive más o menos como tú. Además, como nuestras edades son muy dispares, mola porque podemos mirar a través de todos los cristales posibles (eso sí, todos somos hermanos y todos jóvenes).
La próxima reunión la tenemos dentro de tres semanas. ¡Ya la estoy esperando!
Hoy voy a comentar una cosa que seguro muchos de vosotros sabéis, pero que no deja de ser muy importante para todos. ¡Tenemos un grupo de Hermanos Jóvenes en Talavera! Sí sí, una cosa que, además de ser pionera en Castilla- La Mancha, es muy útil.
Para los que no lo conozcan o no sepan de qué va esto, les diré que cada cierto tiempo nos reunimos en la sede de FEAPS en Talavera unos cuantos hermanos jóvenes de personas con discapacidad (acompañadas de Carlos, un chico que trabaja allí y que es muy majete), para poner en común inquietudes o dudas, ver vídeos o fotos chulas o simplemente para pasar un rato agradable con juegos y talleres.
No somos muchos, vale, pero no importa, porque nos apañamos bien. A la última reunión, que fue el viernes pasado, fuimos 6 hermanos y hermanas (bueno, en realidad cinco hermanas y yo, que soy el único chico), y, como siempre, estuvo muy bien.
Vimos fotos de la última Jornada Comarcal que se celebró en la comarca, que como ya os dije fue en diciembre. También vimos un powerpoint muy chulo sobre discapacidad intelectual que hizo una trabajadora de Toledo que se llama Paola junto a su hermano. ¡Peazo de vídeo, señores! Trataba un poco sobre la forma tan inadecuada en la que la sociedad trata a las personas con discapacidad: tratándolas como bebés, no dándolas capacidad de elección... en fin, tratándolas como si fuesen algo aparte del mundo. Un vídeo genial con unas moralejas y unos dibujos fantásticos. A ver si lo cuelgan en Internet o algo y os paso el enlace. ¡Merece la pena!
También hicimos, por parejas, un pequeño juego: consistía en que uno se tapaba los ojos como si fuera ciego y el otro le hacía de lazarillo guiándole por la sala. Qué experiencia chavales, yo creo que el no ver nada tiene que ser el rollazo más grande de la historia; menos mal que nuestros compañeros nos guiaban, porque si no, seguro que me hubiera chocado con más de una pared y me hubiese roto más de un hueso. Un juego que, además de servir para coger confianza entre nosotros, también nos metía en la piel de una persona con discapacidad, en este caso física.
Descubres cosas super curiosas estando en un grupo de hermanos. Te das cuenta de que hay más gente que vive lo mismo que tú, y que tiene inquietudes parecidas a las tuyas, algo que siempre viene bien. Porque claro, hablar del tema con los amigos, o incluso con la familia, está bien, pero hay veces que por mucho que te esfuerces no te entenderán. ¿Cómo van a entender algo que no viven en su piel? Pues para eso está, entre otras cosas, el grupo de hermanos, para que te des cuenta de que hay gente que también lo vive más o menos como tú. Además, como nuestras edades son muy dispares, mola porque podemos mirar a través de todos los cristales posibles (eso sí, todos somos hermanos y todos jóvenes).
La próxima reunión la tenemos dentro de tres semanas. ¡Ya la estoy esperando!
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