Hola chicos! ¿Qué tal estáis? ¿Cómo os han ido las ferias? A mí bien, bueno, tampoco he salido demasiado por ahí, no tenía demasiadas ganas; al fin y al cabo, no hay mucha diferencia entre lo que puedes hacer unas ferias y un fin de semana cualquiera. Lo que sí he estado haciendo estos días en un poco lo del Congreso de Familias que se celebrará en junio y al que voy invitado junto con mi hermano, ¡ya os contaré!
El que sí ha salido, y un montón además, ha sido mi hermano. Salía con su padre a bailar, a escuchar música y a montar en los coches de choque, y no veáis cómo se lo ha pasado de bien: a pesar de toda la fiesta que ha tenido (que ha sido mucha, os lo aseguro), el tío no tenía suficiente, y hoy lunes quería volver. La verdad es que Óliver es el alma de cualquier sitio a donde va.
Esto viene al caso porque hoy quiero dar mi opinión sobre su vida social.
Mi hermano no suele salir con sus amigos por ahí: casi siempre que va por ahí, va con su padre. Rara vez va con sus amigos por ahí, y cuando lo hace, es siempre bajo la supervisión de su padre. En las ferias, por ejemplo, se encontraba en las casetas con su amigo López y se ponía a bailar y a hablar con él, pero siempre bajo la supervisión de algún adulto. O cuando va al fútbol sala, también se encuentra con sus colegas y se pone con ellos. Pero nunca ha estado solo en la calle con sus amigos.
Bueno, yo reconozco que es una cosa bastante difícil, porque mi hermano tiene síndrome de Down y no es capaz de tomar algunas decisiones importantes. No sabe manejar bien el dinero, no sabe leer la hora y hay que tener en cuenta todas estas cosas, pero yo creo que no pasaría nada por probar a ver si es capaz de estar con sus amigos él solo.
Yo cuando tenía su edad, salía con mis amigos, iba a sus parcelas, comíamos en pizzerías y todo eso. Y creo que eso es una parte muy importante de la vida de un adolescente como mi hermano. A ver, todo en su justa medida, claro; no le vamos a permitir, por ejemplo, que esté todo un día con sus amigos en la calle, por cuestiones de seguridad y de lógica. Pero una cosa es esa y otra que no tenga vía libre para irse a tomar una hamburguesa con sus amigos si le apetece, cosa que además creo que le encantaría.
Los viernes, cuando mi hermano vuelve del colegio y me cuenta las excursiones que hace con sus colegas a El Corte Inglés o cuando se va a tomar una pizza, se le iluminan los ojos, al igual que a mí también se me iluminaban cuando empecé a ir con los míos. Sé que no son las mismas circunstancias las mías que las suyas, pero todos necesitamos tener vida social. Y pienso que, si no se puede de una manera, se tendrá que hacer de otra, pero mi hermano tiene que ir con sus amigos. Es que ese tipo de cosas son las que dan la vida.
Aunque sea con algún tutor, aunque sea algo muy controlado, aunque tengamos miedo de que algún capullo se meta con él, yo creo que él debe salir con sus amigos, y si no salir, verles como yo veo a los míos. Él no puede estar recluido en casa y aburrido solo por tener síndrome de Down.
Es ley de vida. Salir con su padre está bien, pero no sé, yo creo que no es malo que salga también con sus amigos, a los que quiere mucho.
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lunes, 18 de mayo de 2009
martes, 11 de noviembre de 2008
¿Las personas con discapacidad intelectual están condenadas a ser bebés de por vida?
Wola nenes y nenas! ¿Cómo os va? Yo bueno, un poco depre, siempre me pasa cuando llega el otoño. Será porque ha pasado el verano, será por el frío, será por los estudios, el caso es que el otoño no me gusta. ¡Menos mal que a la vuelta ya están las Navidades! ¡Síííí!
Bueno, pues nada, es la segunda semana de noviembre, y como os prometí, es hora de publicar algo.
Veréis, yo tengo 21 años, y para mi desgracia, ya no soy un niño. ¡Qué más quisiera yo! Que te traten como un adulto es una castaña, por eso de tener responsabilidades y tal, pero qué le vamos a hacer, es lo que hay.
Aunque bueno, la verdad es que sería peor que me tratasen como un crío para toda la vida. Todo el día bebiendo biberones y comiendo potitos de zanahoria. ¿Os imagináis? ¿Tener cuarenta años, y que vuestra mamá no os quisiera destetar? ¿No tener vida más allá del jardín de infancia? Pues hay gente que le pasa, aunque no os lo creáis! Estoy hablando de algunas personas con discapacidad, que en su entorno le protejen tanto que no les dejan ni vivir.
Mirad, mi hermano tiene 18 años, y no es un bebé. Aunque tenga síndrome de down, no es un bebé. Porque los bebés, por definición, no son capaces de hacer nada, y mi hermano es capaz de hacer un millón de cosas (así, sin exagerar). Puede hacer todas esas cosas porque sabe, y sabe hacerlas porque no se le ha tratado como un bebé (excepto cuando era pequeñín, claro). Que tenga discapacidad intelectual no significa que se tenga que tirar toda la vida arrinconado sin posibilidad alguna de volar. Porque una cosa es protegerle y quererle, y otra muy distinta es tratarles como si fuesen vasos de cristal de esos super frágiles. ¿Que se pueden romper? Claro que sí. ¿Y quién no? Como decían en "El rey Leon", ¡el ciclo de la vida!
Que a mi hermano se le deje crecer, se le deje que tenga amigos (y enemigos), que trabaje y que sea útil para la sociedad, no solo es algo natural al 100%, sino que además es una cosa buena para todos.
Mejor para él
Si él siente que no es un bebé, se sentirá más lleno. Y no solo hablo de su vida social, de sus amigos y sus cosas, sino también hablo a nivel intelectual. Que él sepa que hay televisión más allá de "El muro infernal" (programa que nos encanta, a él y a mí), y que vea películas de miedo, o de acción, o vaya a ver una lucha de boxeo o, yo que sé, y que todo eso le guste, repercute en su conocimiento de la realidad y en su inteligencia. Pero si nos negamos a que crezca mentalmente, y le ponemos todos los días y a todas horas a ver "Los Pitufos" , por ejemplo, pues no será tan listo. ¡En la variedad está el gusto! ¿No os parece?
Mejor para los demás
¿Os imagináis que vuestro hermano o hermana con discapacidad no haga nada en casa porque es un "pobrecito"? Si ha crecido siendo un bebé, seguramente se portará como si lo fuera, y cuidar a un bebé toda la vida es algo muy cansado. En cambio, si ha crecido siendo un chicarrón/a del Norte, nos podrá ayudar en muchas cosas. Y eso es lo que mola, ¿no creéis?
"Volar", de Melon Diesel. ¡Me encanta!
Bueno, pues nada, es la segunda semana de noviembre, y como os prometí, es hora de publicar algo.
Veréis, yo tengo 21 años, y para mi desgracia, ya no soy un niño. ¡Qué más quisiera yo! Que te traten como un adulto es una castaña, por eso de tener responsabilidades y tal, pero qué le vamos a hacer, es lo que hay.
Aunque bueno, la verdad es que sería peor que me tratasen como un crío para toda la vida. Todo el día bebiendo biberones y comiendo potitos de zanahoria. ¿Os imagináis? ¿Tener cuarenta años, y que vuestra mamá no os quisiera destetar? ¿No tener vida más allá del jardín de infancia? Pues hay gente que le pasa, aunque no os lo creáis! Estoy hablando de algunas personas con discapacidad, que en su entorno le protejen tanto que no les dejan ni vivir.
Mirad, mi hermano tiene 18 años, y no es un bebé. Aunque tenga síndrome de down, no es un bebé. Porque los bebés, por definición, no son capaces de hacer nada, y mi hermano es capaz de hacer un millón de cosas (así, sin exagerar). Puede hacer todas esas cosas porque sabe, y sabe hacerlas porque no se le ha tratado como un bebé (excepto cuando era pequeñín, claro). Que tenga discapacidad intelectual no significa que se tenga que tirar toda la vida arrinconado sin posibilidad alguna de volar. Porque una cosa es protegerle y quererle, y otra muy distinta es tratarles como si fuesen vasos de cristal de esos super frágiles. ¿Que se pueden romper? Claro que sí. ¿Y quién no? Como decían en "El rey Leon", ¡el ciclo de la vida!
Que a mi hermano se le deje crecer, se le deje que tenga amigos (y enemigos), que trabaje y que sea útil para la sociedad, no solo es algo natural al 100%, sino que además es una cosa buena para todos.
Mejor para él
Si él siente que no es un bebé, se sentirá más lleno. Y no solo hablo de su vida social, de sus amigos y sus cosas, sino también hablo a nivel intelectual. Que él sepa que hay televisión más allá de "El muro infernal" (programa que nos encanta, a él y a mí), y que vea películas de miedo, o de acción, o vaya a ver una lucha de boxeo o, yo que sé, y que todo eso le guste, repercute en su conocimiento de la realidad y en su inteligencia. Pero si nos negamos a que crezca mentalmente, y le ponemos todos los días y a todas horas a ver "Los Pitufos" , por ejemplo, pues no será tan listo. ¡En la variedad está el gusto! ¿No os parece?
Mejor para los demás
¿Os imagináis que vuestro hermano o hermana con discapacidad no haga nada en casa porque es un "pobrecito"? Si ha crecido siendo un bebé, seguramente se portará como si lo fuera, y cuidar a un bebé toda la vida es algo muy cansado. En cambio, si ha crecido siendo un chicarrón/a del Norte, nos podrá ayudar en muchas cosas. Y eso es lo que mola, ¿no creéis?
"Volar", de Melon Diesel. ¡Me encanta!
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